Limpieza facial
La limpieza facial profunda retira lo que la rutina diaria no alcanza: células muertas acumuladas, exceso de grasa y las impurezas que terminan convirtiéndose en puntos negros y poros dilatados. Es la base sobre la que cualquier crema funciona mejor.
- Desmaquillado y limpieza superficial.
- Exfoliación para renovar la capa superficial de la piel.
- Extracción de impurezas con técnica cuidadosa.
- Mascarilla según tu tipo de piel.
- Hidratación y protección final.
Lo habitual es hacerla cada 4 a 6 semanas según el tipo de piel. En pieles muy grasas o con tendencia acneica puede ser más seguido; en pieles secas o sensibles, más espaciada.
Depilación
Depilación con cera en distintas zonas, trabajando por secciones y con la temperatura controlada para reducir la molestia. Con el tiempo el vello vuelve más fino, porque se retira desde la raíz y no se corta al ras.
- Deja crecer el vello al menos unos milímetros para que la cera lo tome bien.
- Evita exfoliar el mismo día de la sesión.
- No te expongas al sol ni uses piscina en las horas siguientes.
- Exfolia suavemente a partir del tercer día para prevenir vellos encarnados.
Antes de reservar: si estás usando ácidos, retinoides o tuviste un procedimiento dermatológico reciente, cuéntanos. Hay tratamientos que dejan la piel más frágil y conviene esperar. Preferimos posponer una sesión a irritarte la piel.


