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Queratosis plantar

Callos, durezas y helomas

La piel se endurece donde hay roce o exceso de carga, y termina ardiendo al caminar. Se retira sin dolor, pero lo importante es entender por qué se formó.

Los callos y durezas son respuestas defensivas de la piel. Donde hay roce repetido o exceso de carga, la piel se engrosa para protegerse. El problema es que ese engrosamiento se vuelve rígido y termina presionando los tejidos de abajo — por eso arde, quema o duele al apoyar.

No todos son iguales

  • Hiperqueratosis (dureza): zona amplia y difusa, típica del talón y de la planta bajo los dedos.
  • Heloma o callo con núcleo: pequeño y con un centro duro que se clava hacia dentro; duele al presionarlo, como una piedrita.
  • Heloma interdigital (ojo de gallo): entre los dedos, blando por la humedad, muy molesto.
  • Talones agrietados: dureza que se fisura y puede llegar a sangrar.

El tratamiento

Retiramos la queratosis con bisturí podológico y fresado. Es un procedimiento que no duele y no sangra: se trabaja sobre tejido muerto. En el caso de los helomas, se extrae el núcleo completo, que es lo que produce el dolor puntual. El alivio es inmediato.

Lo que separa un tratamiento de un parche: retirar el callo alivia hoy, pero si no se corrige la causa vuelve en semanas. Por eso revisamos cómo apoyas, qué calzado usas y dónde está el roce. A veces la solución es tan simple como cambiar la horma del zapato.

Qué evitar en casa

  • Los parches de ácido salicílico sin supervisión: queman también la piel sana de alrededor. En personas con diabetes están directamente contraindicados.
  • Las hojas de afeitar o cuchillos para «rebajar» el callo: es la vía más rápida a una herida infectada.
  • Las piedra pómez agresivas a diario: estimulan más producción de queratina.
  • Dejar el pie sin crema: la piel seca se agrieta con más facilidad.

Mantención

Con una sesión cada 4 a 8 semanas —según cuánto camines y qué calzado uses— el pie se mantiene cómodo y las durezas no alcanzan a volverse dolorosas. Entre sesiones, hidratación diaria con una crema con urea.

Resolvamos tus dudas

Preguntas sobre este tratamiento

¿Duele que me saquen un callo?

No. Se trabaja sobre tejido queratinizado, que no tiene terminaciones nerviosas: es como cortarse las uñas. Lo que sí se siente es el alivio al liberar la presión que ejercía el núcleo del callo sobre los tejidos de abajo.

¿Por qué me vuelven a salir los callos?

Porque el callo es un síntoma, no la causa. Si el roce o la sobrecarga siguen ahí —un zapato angosto, un apoyo desequilibrado, una deformidad del dedo— la piel volverá a defenderse. Por eso el tratamiento incluye identificar de dónde viene esa presión.

¿Sirven los parches de farmacia para los callos?

Alivian de forma temporal, pero los que llevan ácido salicílico actúan sin distinguir entre el callo y la piel sana que lo rodea, y pueden generar una úlcera. Si tienes diabetes o problemas de circulación, no los uses: consulta directamente.

¿Cada cuánto debo tratarme las durezas?

Lo habitual es cada 4 a 8 semanas. Si caminas mucho, trabajas de pie o usas calzado de seguridad, puede ser más seguido. En la primera sesión vemos cómo está tu piel y definimos juntos la frecuencia que te sirve.

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